Chris Froome regresa al Mont Ventoux: "Tengo las zapatillas en el coche por si me toca correr otra vez"
Por clothing-bag, 09/09/2022

Chris Froome regresa al Mont Ventoux: "Tengo las zapatillas en el coche por si me toca correr otra vez"

Chris Froome vuelve a donde fue muy feliz. El corredor británico, que como explicó su jefe Óscar Guerrero en Radio MARCA está en el Tour de Francia para intentar ir recuperando su forma de cara a LaVuelta a España, subirá este miércoles en la 11ª etapa del Tour el Mont Ventoux, donde tiene el récord y donde protagonizó una de las imágenes icónicas de los últimos años en esta carrera. "Tengo mis zapatillas de correr en el coche, así que estoy listo para Ventoux", dijo a modo de broma.

Mirando hacia atrás en ese día en el Tour de Francia 2016, Froome recuerda lo agitado que fue el día después de que se cambió la línea de meta debido a los fuertes vientos en el 'Gigante de la Provenza'. "Fue un completo caos. La meta se había movido debido a los vientos locos en las subidas. No había las barreras normales en los últimos tres kilómetros de una meta en la cima de una montaña como esa, y la multitud era mucho más grande porque todos se habían movido por la montaña", explicó ante los medios.

"Fue una de las etapas más locas, definitivamente fue el momento más loco de las carreras en las que he estado. Solo en momentos como ese realmente encuentras tu verdadero deseo de cuánto realmente quieres ganar. Ese día, obviamente, no quería perder, y parecía lógico en mi mente seguir avanzando, incluso si eso significaba correr", señaló un corredor que está trabajando para Woods y Martin.

Una cima muy especial

Pocas cimas han alcanzado las proporciones legendarias del Mont Ventoux en el Tour de Francia, un puerto situado fuera de los grandes macizos, que emerge como un gigante invitado en la llanura de la Provenza y que ha marcado a sangre y fuego la historia de la carrera.

En su 108 edición, los organizadores han previsto, por vez primera en la historia, un doble ascenso al "monte calvo", cuyo paisaje lunar, desprovisto de vegetación, esculpido por el sol y el viento extremos que han deparado su peculiar estampa. La undécima etapa, 198,9 kilómetros entre Sorgues y Malaucène, aparece como una de las más complejas, situado poco después de haber abandonado los Alpes y antes de adentrarse en los Pirineos, una jornada que se anuncia crucial.

Con sus 4.500 metros de desnivel, ninguna propone tantos en esta edición, concentrados en el tramo final y plena de guiños a la historia de un puerto único. El clima se anuncia caluroso, lo que hace todavía más duro un ascenso que los ciclistas califican de "interminable". El pelotón comenzará la dura jornada con e ascenso a Liguère, un puerto de primera categoría con 9,3 % al 6,7 % para ir entrando en calor, antes de, casi sin reposo, adentrarse en el primer ascenso al Ventoux. Este se hará por la vertiente de Sault, considerada la más suave de las tres que llevan al ya mítico observatorio blanquirojo que culmina el puerto, pero también la más larga.

Chris Froome regresa al Mont Ventoux:

Los ciclistas pasarán casi 25 kilómetros de subida con una pendiente media del 5 % que se endurece en el tramo final, porque a partir del Chalet Reynard la pendiente no es negociable. El puerto ha sido catalogado de primera categoría.

Una primera subida suave

Todos los observadores auguran que esa primera ascensión será más de desgaste que de ataque, porque aun quedarán 76 kilómetros para la meta. La bajada hacia Malaucène, en su primer paso, es más rápida que técnica y los velocímetros de las bicis pueden marcar hasta 100 kilómetros por hora. A ese ritmo, tras un corto paso de transición, los corredores se toparán de nuevo con el Gigante de la Provenza, aunque esta vez por la localidad de Bédoin, la más dura y clásica que lleva hasta el mismo observatorio rojiblanco, pero en esta ocasión de forma más directa, en 15,7 kilómetros, y más intensa, con una pendiente media del 8,8 % que sitúan esta subida como categoría especial.

Una de los cuatro ascensos fuera de categoría de la presente edición del Tour que promete, esta vez sí, una selección dura entre los favoritos, obligados a mostrar sus fuerzas sin posibilidad de esconderse. La cima, que contará con una bonificación especial de 8, 5 y 2 segundos a los tres primeros que la coronen, abre de nuevo la puerta a otro vertiginoso descenso por la misma carretera, ancha y casi recta, por la que habían pasado unas dos horas antes. De nuevo en Malaucène, un nuevo ciclista inscribirá su nombre en la leyenda del Ventoux, que se subió por vez primera en 1951 y que, desde entonces ha sido coronado en 16 ocasiones, la primera con meta en 1958, una cronometrada que el luxemburgués Charly Gaul completó en una hora. A partir de ahí, su nombre se ha abierto un hueco entre otros mitos, como el Alpe d'Huez, que también fue ascendido dos veces en 2013, aunque su emplazamiento le coloca en menos ocasiones en el libro de ruta del Tour.

La leyenda negra

Allí ganaron Raymond Poulidor en 1965 y lo coronó en cabeza Julio Jiménez en 1967, un año marcado en negro en la leyenda del Ventoux, porque a 2,5 kilómetros de la meta allí desfalleció el británico Tom Simpson, que falleció minutos más tarde en el helicóptero que le evacuaba al hospital de Aviñón. Un monumento recuerda el lugar del drama y desde entonces, el nombre del Ventoux está sumado al del miedo, a sus interminables rampas expuestas al sol, al viento, a la naturaleza amenazante con toda su crudeza. Merckx ganó en 1970 y Jean-François Bernard se impuso contrarreloj en 1987 y se vistió de amarillo en un monte que en 2000 vivió el renacimiento de Marco Pantani y en 2009 el más importante triunfo de Juan Manuel Gárate.

Los últimos recuerdos del Ventoux están ligados a la figura de Chris Froome. El británico se impuso en 2013 camino del primero de sus cuatro Tours y, tres años después, cuando se disponía a ganar el tercero, dejó en sus rampas una de las imágenes más icónicas de la carrera. En una edición en la que el viento obligó a recortar la etapa e impidió alcanzar la cima, el público se apelotonó en un espacio más reducido y dificultó el avance de las motos y los ciclistas. Víctima de un choque contra una moto, Froome, que vio como su bicicleta estaba averiada, víctima del pánico, comenzó a correr con destino a la meta hasta que un vehículo de apoyo le prestó otra máquina. Aquel recuerdo es el último que resta del Ventoux hasta que los ciclistas escriban una nueva línea de su leyenda.

Detalles de la subida de este miércoles:

- Etapa 11: Sorgues - Malaucène, 199 km

Salida: 12.15 horas (11.15 GMT)

Llegada prevista: 17.36 horas (16.36 GMT)

- Montaña:

Km 32. Cota de Fontaine de Vaucluse (4a), 1,9 km al 6 %

Km 43. Cota de Gordes (4a), 2,6 km al 5,1 %

Km 83. Col de la Liguière (1a), 9,3 km al 6,7 %

Km 122. Mont Ventoux (1a, primer paso), 22.1 km al 5 %

Km 176. Mont Ventoux (Especial, segundo paso) 15,6 km al 8,7 %.

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