Por clothing-bag, 07/03/2023

Materia reservada: Espías y sexo | Onda Cero Radio

Tras el final de la II Guerra Mundial y el consecuente inicio de la Guerra Fría, el espionaje fue una de las actividades más demandadas en este enfrentamiento que tuvo lugar entre los bloques occidental-capitalista, liderado por Estados Unidos, y oriental-comunista, capitaneado por la Unión Soviética, desde 1945 y hasta la caída del Muro de Berlín en 1989. Durante la guerra Fría ambos bloques utilizaron el espionaje y el contraespionaje como principal arma para conseguir información o en su caso, para desinformar al rival.

Los dos bloques tenían agencias que respondían a esta actividad: la ya desaparecida KGB comunista, así como la vigente CIA estadounidense. No obstante, también existieron multitud de espías independientes que trabajaron para cualquiera de los dos bloques y por tanto, hubieron de recurrir a sus propios recursos para obtener la tan preciada información. Fue así como surgieron las denominadas "trampas de miel".

Las trampas de miel

Las "trampas de miel" son una herramienta del espionaje fundamentada en la seducción, de tal modo que permite reclutar o desacreditar a determinados agentes que no accedan al posterior chantaje. Es decir, un espía, hombre o mujer, seduce a su víctima para obtener información de interés con la que después también se pueda chantajear dicha persona en el caso de que sea necesario.

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Decía el escritor e investigador Nigel West que, históricamente, las técnicas de seducción han sido siempre las mismas, pero todavía en el siglo XXI hay quien sucumbe ante estos engaños. Quizá sea, tal y como explicaba Rueda parafraseando al escritor porque "los hombres no siempre piensan con lo que Dios les dio para pensar", o quizá sea simplemente por amor.

Sea como fuere, se cuentan por decenas los casos de mujeres y hombres víctimas de estas "trampas de miel" perpetradas por seductoras natas o por los denominados Romeos -conceptos que bien podrían entenderse también al contrario, pero así es la Historia-.

"El espía piensa que él es el que seduce, pero no se da cuenta de que él es el seducido", apuntaba Rueda.

Precisamente por este motivo, las trampas de miel se convirtieron en uno de los mayores miedos de los espías. Sin embargo, cada vez los métodos se vuelven más sofisticados y los nuevos espías temen más sus consecuencias. Fernando Ruedda ha explicado que ha existen sistemas tecnológicos con los que se equipa la ropa interior de los agentes para filmar escenas sexuales comprometedoras. "Hay ropa interior dotada de alta tecnología para grabar y facilitar la grabación de imágenes y poder llevar a cabo un chantaje", ha manifestado.

Rueda ha revelado algunos de los casos más sorprendentes en 'La rosa de los vientos'.

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