Mudarse y no morir en el intento | Zen | EL MUNDO
Por clothing-bag, 24/08/2022

Mudarse y no morir en el intento | Zen | EL MUNDO

Antes de desmontar su vida para almacenarla en cajas, respire hondo y tome nota de estos consejos básicos para organizarse

Se acerca el verano y estas fechas, además de conllevar descanso y vacaciones, también son el momento elegido por muchos para trasladarse de vivienda. Según un mito que circula, las mudanzas ocupan el segundo puesto en el ránking de experiencias estresantes, sólo por detrás de la muerte de alguien querido. Esta afirmación es jugosa, pero falsa.

"Hay escalas de estresores universales, pero son bastante antiguas y las mudanzas no figuran ni siquiera en los primeros puestos", explica Irene Bayarri, psicóloga experta en ansiedad. Las situaciones de cambio vital que más estresan son las esperables, es decir, muertes, divorcios, trabajo... No obstante, "una mudanza, como cambio significativo que es, puede desencadenar estrés", afirma la también psicóloga Pilar Jiménez, quien añade: "El estrés en sí mismo no es negativo, porque es un mecanismo de adaptación básico del organismo. Se puede volver perjudicial cuando su intensidad es muy elevada o cuando dura mucho tiempo".

Si además de mudarse, lo hace a peor u obligado, sume al estrés un plus: bajo estado de ánimo y ansiedad. Preguntadas varias personas después de padecer un traslado, las frases recogidas dan buena cuenta del cansancio y la tensión del momento: "No lo volveré a hacer nunca más". "Es una paliza desembalar y colocar todas las cajas". "No sabía que guardaba tantas cosas". Son sólo algunas de las más repetidas.

Trucos para recoger

Los profesionales del sector recomiendan hacer una buena limpieza previa: "Si tardamos más de unos segundos en saber si vamos a usar algo o no, es mejor tirarlo", dice Lorena, de Mudanzas y Guardamuebles La Seda."Si llevas más de un mes sin haber utilizado algo es que no lo usas. Al final, nos salen el doble o el triple de cajas de las que pensábamos al principio. A mis clientes les digo que las mudanzas son horribles, porque, además, si contratas el embalaje, tienes a desconocidos cogiendo tus cosas", añade.

No obstante, hay quienes no se estresan por ese asalto a su intimidad, y dejan a cargo de los profesionales la recogida de todas sus posesiones, hasta "juguetes sexuales y plantas de marihuana", relata.

En cuestiones de logística pura y dura, lo más adecuado es hacer cajas por habitaciones, sin mezclarlas y con rótulos que indiquen estancia y contenido. Y sin prisas. Cuando se trate de objetos muy personales o importantes -documentos, joyas, llaves, ropa interior- es mejor embalarlo nosotros mismos, aunque hayamos contratado ese servicio con una empresa.

También es importante poner lo más urgente a mano. "Yo no sabía dónde estaban cosas imprescindibles, como los zapatos de verano y las bragas", cuenta Mary sobre su proceso. "Tuve que bucear entre cajas y abrir un montón hasta dar con ellas", recuerda. Ahora, que ya ha pasado un mes y medio, tiene todavía muchas sin abrir: "Ocupan una cuarta parte del garaje y, realmente, si las tirase, no pasaría nada. Acumulamos demasiadas cosas", reconoce.

Mudarse y no morir en el intento | Zen | EL MUNDO

El servicio de mudanza para un piso de 90 metros cuadrados y tres dormitorios, que incluya el embalaje en la casa de salida, ronda los 800 euros y en un solo día puede quedar liquidada. Si decidimos hacer nosotros las cajas, habrá un ahorro a cambio de dedicarle por lo menos una semana a empaquetar y otra más -con suerte- para deshacerlas y colocar todo en su nuevo sitio.

Que no cunda el pánico

Existen estrategias para reducir el estrés, entendido como la incapacidad de responder a lo que se nos pide. Bayarri explica: "Debemos rebajar esas demandas y en una mudanza podemos hacerlo con orden, flexibilidad y sentido del humor. Si controlamos aquello que puede ser un problema y reducimos nuestra exigencia frente a lo que no podemos controlar nos estresaremos menos. Si no, nos frustraremos ante cualquier inconveniente y una lámpara rota no se puede convertir en un drama", añade.

La psicóloga recomienda atar algunos flecos para sobrevivir mejor a una mudanza: "Hay que planificar dónde vamos a comer y cenar esos días y pensar con quién pueden quedarse los niños, si se tienen. Tenemos que hacer esos días lo más fáciles posibles, previendo las dificultades que puedan estresarnos más".

Asimismo, al llegar al nuevo destino, hay que priorizar: "Lo primero es colocar las cosas del baño, de la cocina y los enseres cotidianos necesarios, como la ropa, para toda una semana laboral", aconseja. Esta planificación impedirá, por ejemplo, que nos estrese echar en falta objetos básicos que acaban por provocar cierta desorientación. "En una mudanza puede surgir la sensación de tener toda tu vida en el aire y hasta que te replantees tus decisiones", continúa Bayarri.

En la posmudanza, "lo mejor es guardar en una única habitación todas las cajas que estén sin abrir y ponernos una fecha límite para colocarlas. Así, el desorden no está presente continuamente".

Pero la palabra clave es flexibilidad. Pilar Jiménez señala que "cuanto más rígida y controladora sea nuestra manera de organizar, más riesgo de estrés negativo tendremos".

¿Y si algo sale mal? No hay que aspirar a la perfección y asumir que en una mudanza se pueden romper cosas y que quizá esa boiserie que preside su salón desde hace 30 años no quede exactamente igual una vez desarmada y vuelta a montar. "Hay clientes que protestan porque se ha astillado un cenicero de cristal. Nosotros también nos estresamos porque tenemos que tener mucho cuidado con todo, pero hay que asumir que en una mudanza eso puede pasar", responden en Mudanzas La Seda.

"Ante un contratiempo, se puede respirar con el abdomen, contando del uno al 10 y repetir, como un mantra, 'no pasa nada'", matiza Bayarri. Así, se consigue relativizar y darnos cuenta de la importancia real de las cosas. Insiste en que es esencial recordar que la inseguridad que provoca salir de la zona de confort es pasajera. La receta es clara: "Optimismo, humor y flexibilidad".

Evite 'palizas' innecesarias

Hace un mes y medio que Mary se ha mudado a un chalé. "En total, teníamos 18 días para hacerlo, pero al final, el grueso lo hicimos en dos", explica. Ese exceso físico le pasó factura: "No descansas al salir del trabajo y es mucho esfuerzo. Tuve una lumbalgia". Este caso no es una excepción.

Además del desgaste mental que supone empezar de cero con decenas de cajas a las espaldas, una mudanza implica un elevado esfuerzo físico que en numerosas ocasiones conlleva también malas posiciones de las que a veces no somos conscientes. Al estar agachados continuamente para recoger las pertenencias, sostener pesos muy elevados sobrecargando la zona lumbar y generando contracturas o, incluso, en traslados de una a otra zona de la casa corremos el riesgo de lesión. Ricardo González, fisioterapeuta, osteópata y colaborador del portal Doctoralia, señala los peligros más recurrentes a los que nos enfrentamos debido a los sobreesfuerzos y acciones repetidas, y la forma de prevenirlos:

Las lesones más comunes

  1. CERVICALESSon frecuentes las lesiones de cervicales, concretamente, cuello y trapecios, que pueden derivar en pinzamientos por malas posturas. También en la zona lumbar, que pueden complicarse con protusiones e, incluso, con hernias. Es la sensación de "quedarse enganchado", en la que quedan afectados músculos como el psoas, que sufre con la inestabilidad.
  2. TENDONESLas repeticiones pueden causar pequeños traumatismos en los tendones hasta el punto de provocar dolor. Así pasa en zonas como la porción larga del bíceps, las rodillas, el tendón de Aquiles y los gemelos, que sufren al ponernos de puntillas para coger libros en alto con una escalera, por ejemplo. Aquí también están las epicondilitis o codo de tenista, por cargas excesivas en los antebrazos.
  3. EXTREMIDADESPueden sufrirse parestesias u hormigueo de extremidades, como las manos y los pies. Un sobreesfuerzo puede provocar tensión muscular y ésta, a su vez, compresiones en las terminaciones nerviosas. Por eso, una carga en el antebrazo podría causar sensación de adormecimiento en las puntas de los dedos. Es necesario estirar los músculos por prevención, que sufren mucha carga.
  4. LUMBARESHay que repartir el peso entre los brazos, mantenernos todo lo vertical posible y evitar flexionar el tronco para cargar las cajas. Lo más adecuado es doblar las piernas y así no cargar la espalda en exceso. Debemos afrontar una mudanza en buen estado de forma, aunque sea caminando media hora al día. Si no, pagaremos el esfuerzo. No podemos estar sentados y de ahí pasar a levantar cajas.
  5. PREVENCIÓNEsos días, de manera temporal, se pueden usar soportes de ayuda como fajas lumbares, muñequeras, etc. Si hay una lesión hay que acudir al fisioterapeuta, sobre todo porque pensamos que sólo son unos días pero, al final, las mudanzas siempre se alargan y no es sólo el cambio de domicilio, sino todo lo que viene después para volver al hogar: compras nuevas, sustituir lo estropeado...
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